Los beneficios de los ácidos grasos Omega-3 son abundantes, pero, específicamente para el rendimiento, hay varios que se destacan y que los atletas deben tener en cuenta.
El EPA puede contrarrestar la inflamación y reducir el dolor articular leve. El DHA puede ayudar a mantener el revestimiento de las arterias liso y despejado, lo que permite que la máxima cantidad de sangre rica en oxígeno llegue a los músculos activos (¡y al cerebro!).
Un estudio demostró que el aceite de pescado podría funcionar para reducir la demanda de oxígeno tanto del cuerpo como del miocardio durante el ejercicio, sin disminuir el rendimiento.
En este caso, los investigadores evaluaron a 16 ciclistas asignados aleatoriamente para recibir 8 gramos de aceite de pescado por día o un placebo de aceite de oliva.